Biografía de Benjamín Banneker

Desde 1792 hasta 1797, Benjamin Banneker, un matemático y astrónomo aficionado afroamericano, calculó las efemérides (tablas de las ubicaciones de las estrellas y los planetas) para los almanaques que fueron ampliamente distribuidos e influyentes. Debido a estos trabajos, Banneker se convirtió en uno de los afroamericanos más famosos en la historia temprana de los Estados Unidos.

Vida temprana

El 9 de noviembre de 1731 nació Benjamin Banneker en el condado de Baltimore, Maryland. Era hijo de un esclavo africano llamado Robert, que había comprado su propia libertad, y de Mary Banneky, que era hija de una inglesa y una esclava africana libre. Benjamin creció en la granja de su padre con tres hermanas. Después de aprender a leer de su madre y su abuela, Benjamín leía la Biblia a su familia por la noche. Asistió a una escuela rural cuáquera cercana durante varias temporadas, pero este fue el alcance de su educación formal. Más tarde aprendió por sí mismo literatura, historia y matemáticas, y disfrutaba de la lectura.

Cuando se hizo adulto, Banneker heredó la granja que le dejaron sus abuelos. Amplió la ya exitosa finca, donde cultivaba tabaco. En 1761, a la edad de treinta años, Banneker construyó un sorprendente reloj de madera sin haber visto nunca un reloj antes (aunque sí había examinado un reloj de bolsillo). Esculpió minuciosamente las ruedas dentadas y los engranajes del reloj en madera curada. El reloj funcionó con éxito hasta el momento de su muerte.

Interés por la astronomía

A la edad de cincuenta y ocho años, Banneker se interesó por la astronomía (el estudio del universo) gracias a la influencia de un vecino, George Ellicott, quien le prestó varios libros sobre el tema, así como un telescopio e instrumentos de dibujo (herramientas utilizadas en astronomía). ). Sin más orientación o asistencia, Banneker aprendió por sí mismo la ciencia de la astronomía. Hizo proyecciones de eclipses solares (del Sol) y lunares (de la Luna) y calculó efemérides para un almanaque. En 1791 Banneker no pudo vender sus observaciones, pero estos rechazos no detuvieron sus estudios.

En febrero de 1791, se nombró al mayor Andrew Ellicott (1754–1820), un agrimensor estadounidense (uno que mapea nuevas tierras para el desarrollo), para inspeccionar el cuadrado de 10 millas del Territorio Federal para una nueva capital nacional. Banneker trabajó en el campo durante varios meses como asistente científico de Ellicott. Una vez que se establecieron las líneas de base y los límites y Banneker regresó a casa, preparó una efemérides para el año siguiente, que se publicó en Baltimore en Pennsylvania, Delaware, Maryland y Virginia Almanack and Ephemeris, de Benjamin Banneker, para el Año de Nuestro Señor, 1792; Ser bissextil, o año bisiesto, y el decimosexto año de la independencia americana. Los cálculos de Banneker darían las posiciones de los planetas y las estrellas para cada día del año, y sus almanaques se publicaron todos los años desde 1792 hasta 1797.

Comunicaciones con Thomas Jefferson

Banneker envió una copia de sus cálculos a Thomas Jefferson (1743–1826), entonces secretario de Estado, con una carta en la que criticaba a Jefferson por sus puntos de vista a favor de la esclavitud e instaba a la abolición (fin) de la esclavitud de los afroamericanos. Comparó tal esclavitud con la esclavitud de las colonias americanas por parte de la corona británica. jefferson

El último número conocido de los almanaques de Banneker apareció en el año 1797, debido a la disminución del interés en el movimiento contra la esclavitud. No obstante, preparó efemérides para cada año hasta 1804. También publicó un tratado (un escrito formal) sobre las abejas y calculó el ciclo de la langosta de diecisiete años.

Banneker nunca se casó. Murió el 9 de octubre de 1806 y fue enterrado en el cementerio familiar cerca de su casa. Entre los recuerdos conservados de su vida estaban su libro de lugares comunes y el diario manuscrito en el que había ingresado cálculos astronómicos y anotaciones personales. Los escritores que describieron sus logros como los del primer científico afroamericano han mantenido viva la memoria de Banneker. Estudios recientes han demostrado el estatus de Banneker como un matemático y astrónomo aficionado extremadamente capaz.

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